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Construyendo la ciudad en red desde cero con los ciudadanos – Entrevista con Francesca Bria

¿Cómo puede la tecnología conducir a una mayor participación en los procesos democráticos? ¿Quién debe poseer y controlar los datos de la ciudad? ¿Pueden las ciudades adoptar un modelo que socialice los datos y aliente nuevas formas de cooperativismo e innovación democrática? A pocos días del OuiShare Fest Paris, Albert Cañigueral entrevistó a Francesca Bria, la Directora de Innovación de Barcelona.

Editado por Bianca Pick

A: Estabas en Londres trabajando para la agencia británica de innovación NESTA. ¿Por qué aceptaste la oferta de la alcaldesa de Barcelona Ada Colau?

F: Trabajaba para NESTA y ya había hecho mucho trabajo a nivel europeo y con movimientos en torno al acceso abierto, la democracia y la tecnología para el bien social. Yo estaba emocionada de venir a trabajar para el nuevo gobierno en Barcelona porque tienen un enfoque muy nuevo para la ciudad. Estaban dejando claro que no se puede tener una revolución digital sin una revolución democrática. Mi mandato inicil fue repensar la ciudad inteligente, no sólo en términos tecnológicos, sino de manera que pusieran las necesidades ciudadanas y las cuestiones (políticas) de la ciudad en el centro.

La tecnología y la digitalización son simplemente herramientas para contribuir a resolver los objetivos que se marque la ciudad

A: ¿Cuáles han sido algunas de las acciones claves en la agenda de Barcelona desde entonces?

Un punto clave es el acceso a la vivienda. El gobierno no solo persigue a los grandes bancos que dejan los apartamentos vacíos, sino que también se enfrentan a plataformas como Airbnb cuyo modelo de negocios tiene un impacto negativo en la vivienda asequible.

Otro gran tema es la transición energética y las energías renovables. Barcelona quiere crear una empresa de energía municipal para luchar contra el monopolio actual. También estamos estudiando modelos de energía distribuida, como redes inteligentes, modelos que son más asequibles y que además permiten a los ciudadanos tener el control de sus datos.

También estamos replanteando la planificación urbana con proyectos como las Superilles. Con el objetivo de devolver espacios públicos a los ciudadanos, las Superilles se crearon en un proceso muy innovador con una plataforma de democracia digital para la participación ciudadana a gran escala. La apertura del debate trajo muchas grandes ideas, pero también nos mostró lo complicado que es la participación. Había muchos conflicto de intereses. Fue aprender haciendo de una manera iterativa.

Por último, en lugar de trabajar sólo con las grandes empresas como suelen hacer los gobiernos, también estamos replanteando el modelo económico para apoyar nuevas economías como la economía solidaria, colaborativa y digital. Esto también nos ayuda a combatir la corrupción ya que a menudo los lazos y “lock-in” de la administración pública con grandes empresas deja poco espacio para otros jugadores.

A: Parece como que hay algunos retos reales por delante. ¿Cómo empezó a abordarlos y cuál ha sido el papel de la tecnología aquí?

Durante el año pasado, creé el plan Barcelona Digital City para abordar cómo la tecnología y los datos pueden ayudar a resolver los desafíos urbanos. Se divide en tres áreas principales.

La primera es la transformación digital del gobierno a través de la tecnología. Esto implica aspectos como la compra pública – cómo compramos tecnología- evitando el bloqueo trabajando con empresas más pequeñas y asegurando que el dinero público se invierte en tecnologías abiertas. Para aumentar la transparencia, el ayuntamiento también está probando un sistema de presupuesto abierto y participativo en barrios de la ciudad como el proyecto en Gracia por ejemplo, que luego se pueden escalar.

Junto con el grupo de activistas X-Net también hemos creado -y esto es bastante único- una infraestructura encriptada con TOR que se integra en la infraestructura principal de la ciudad. Funciona como una herramienta de denuncias anónimas para que los trabajadores públicos denuncien casos de corrupción y nos ayuden a abrir la administración pública.

En materia de compras, también estamos integrando cláusulas que abordan la sostenibilidad, el género y la economía solidaria. El objetivo es lograr que los ciudadanos se involucren más en cómo se gasta su dinero y hacerlos parte de los procesos de compras.

Los ciudadanos son muy transparentes, ¡pero el poder debe ser transparente!

También nos centramos en la innovación digital con la nueva línea de actividad de innovación socioeconómica dentro de Barcelona Activa, así como una incubadora y aceleradora para empresas tecnológicas. Sin embargo, los más innovadores son los programas de innovación social digital (asociados con https://digitalsocial.eu/) que reconocen el impacto de la tecnología abierta en la economía, la democracia y la manufactura. El proyecto Barcelona MADE por ejemplo (Maker District en Poblenou o la realización de la MakerFaire) tiene como objetivo repensar el futuro de la producción en las ciudades y la manufactura urbana en una forma de economía más circular. Es importante que las ciudades recuperen cierta capacidad industrial para hacerlas más sostenibles.

 

El tercer aspecto aborda el empoderamiento digital y la inteligencia colectiva. Estamos ampliando esto a muchas áreas como urbanismo, actividades culturales e iniciativas ciudadanas con experimentos como PAM. Pero sobre todo, el proyecto de educación digital tiene como objetivo repensar la educación y el futuro del trabajo. No solo necesitamos nuevas habilidades para poder transitar a la sociedad digital -o debería decir futuro- sino que en una era de extrema automatización, también debemos inventar nuevos puestos de trabajo. En este sentido, estamos poniendo a prueba un plan de renta básica relacionado con la infraestructura de divisas digitales como parte de un proyecto financiado por la UE. Barcelona también acogió recientemente una conferencia internacional sobre monedas alternativas.

A: Un tema central en esta estrategia tecnológica es “City Data Commons”. ¿Por qué los datos son tan importantes?

La cuestión de la propiedad y la soberanía de los datos, o “City Data Commons”, es particularmente importante porque plantea la cuestión de cómo sacar el máximo provecho de los datos poniendo el derecho digital del ciudadano en el centro. En un mundo donde las máquinas están haciendo cada vez más, es importante reconocer que estos datos pertenecen a los ciudadanos, no a los gobiernos. Las ciudades deben actuar como intermediarias y como custodias de estos nuevos derechos.

Las ciudades son responsables de asegurar que se respete la soberanía de los datos. Deben actuar como intermediarios y como custodios de estos nuevos derechos.

A: What are the mechanisms you can put in place to progress in this direction?

Una manera de progresar es cambiando las regulaciones. Otra forma es a través de la infraestructura descentralizada y cifrada que hace a los ciudadanos conscientes de cómo se utilizan sus datos. En este momento, cuando se utiliza un servicio digital, no está necesariamente claro lo que sucede con tus datos y cómo se monetizan. La gente firma algunos términos y condiciones del contrato pero todo es muy opaco.

DECODE es un nuevo proyecto de 5 millones de euros en el que estamos trabajando actualmente junto con 14 socios de toda Europa. Estamos experimentando con la arquitectura de gestión de datos descentralizada encriptada usando blockchain y ledgers distribuidos para hacer estos datos comunes más claros.

A: No faltan herramientas técnicas. Pero, ¿estamos nosotros, ciudadanos y administración, culturalmente preparados para ello?

Las herramientas no son sólo dispositivos técnicos, sino regulación, modelos económicos, infraestructura técnica y cambio organizacional cultural. Hacerlos alinear es la parte difícil. El problema definitivamente no es la tecnología, sino la cultura y los límites institucionales. Aunque actualmente hay ciudadanos en el gobierno que no piensan como burócratas, todavía tienen que trabajar dentro de ciertos límites. El “hacking” institucional es interesante, pero para expandir verdaderamente límites las acciones deben venir de abajo hacia arriba. Seguro que necesitamos las personas adecuadas en el poder, pero si la sociedad no puede entrar y hacer las cosas, monitorear y rastrear actividades, nada cambiará en el fondo.

Necesitamos que la esfera pública sea fuerte, un renacimiento de lo público

A: Por todas estas ideas Barcelona ha sido nombrada una Ciudad Rebelde, pero no estáis solos en esto, ¿verdad? ¿Cuáles son las mejores prácticas para conectarse con ciudades de ideas afines? ¿Qué ciudades están interesadas en los desarrollos de Barcelona?

Es interesante ver cómo en tiempos difíciles las ciudades se están uniendo para resolver problemas que los gobiernos no resuelven (como la inmigración, el acceso al agua, la energía y la vivienda asequible). Estas redes de solidaridad son importantes porque dan poder a la gente con la sensación de que realmente puedes transformar algo. Aunque debemos mantener la gran visión como objetivo, lo que estamos haciendo institucionalmente son cambios pequeños pero irreversibles. Barcelona acaba de acojer The Fearless Cities Municipalist Summit para fortalecer los vínculos con ciudades de ideas afines.  

Las ciudades también se están uniendo para crear un modelo económico colaborativo más local que no dependa de las grandes corporaciones estadounidenses que dominan el mercado y toman todos los datos. La regulación es una dificultad, pero principalmente necesitamos asegurar que los modelos de economía colaborativa que tengan un impacto local positivo puedan crecer y prosperar. Estamos colaborando con ciudades como Berlín, Nueva York, Moscú y Amsterdam en esto y exigiendo que las grandes plataformas nos den sus datos. Necesitamos transparencia algorítmica para regular y entender el modelo de negocio. Actualmente, es una caja negra.

A: Pero seamos realistas, las ciudades tienen muchas limitaciones en cuanto a crear regulación y apalancamiento fiscal …, cities have a lot of limitations in terms of creating regulation and fiscal leverage…

Absolutamente. Las ciudades tienen que resolver todos estos desafíos, pero no tienen ni el poder legislativo ni el apalancamiento fiscal. Este es un conflicto que vemos ocurrir mucho en España, y es un diálogo complejo entre ciudad y estado.

Una forma en que las ciudades europeas están evadiendo esto es articulándose como áreas metropolitanas dentro de una región. El banco de inversión europeo está trabajando con ciudades y regiones por ejemplo, y también el hecho de que las ciudades son infraestructura de municipalización es interesante. El ejemplo de las ciudades rebeldes muestra que a pesar de las limitaciones fiscales y legislativas, los gobiernos están empezando a sentir presión de las ciudades.

Sin embargo, creo en el federalismo, ya que necesitas poder trabajar en diferentes niveles, ciudad, regional, nacional, global y europeo. Y tienes que hacerlos trabajar juntos.

Q: Avanzemos hacia el futuro. Cuando los ciudadanos están plenamente facultados, ¿qué quedará para que haga la administración pública?

Veremos después del mandato en Barcelona, pero el hecho de que se pueda hacer que un movimiento ciudadano entre en la institución, gobierne y tome el poder demuestra que ya hay un nuevo enfoque en política en términos de clase política. Esto no es una cosa cibernética, ni de un modelo puramente digital, sino todo lo contrario. Creo que vamos hacia modelos híbridos en los que los ciudadanos tendrán un tipo de autogobierno y estarán directamente involucrados en cosas como la asignación de presupuesto, la toma de decisiones y la gestión de proyectos. Realmente creo que el futuro será cada vez más de estos movimientos políticos y enfoques que se basan en el bien común.

Conoce a Francesca Bria en OuiShare Fest, ella compartirá una nueva y emocionante visión de dónde los gobiernos de la ciudad empiezan a pensar y experimentar con qué tecnología se vería si sirviese a la gente.

 



  • Martín Herráiz

    Todo esto de los datos abiertos y democráticos está muy bien, pero ¿No podríamos ir un poco más al grano y tratar de resolver ya los problemas reales de la gente que vive en las ciudades?
    No sé los de Barcelona, pero los datos del Ayuntamiento de Madrid ya se pueden consultar en la Web, y cuando los hemos analizado, nos dicen que justo en hora punta (cuando faltan plazas de transporte en todos los medios de transporte), hay más de cuatro millones de asientos libres que se desperdician en los coches particulares que ya están circulando por la cuidad. Como los coches se aprovechan tan mal (cuatro de cada cinco solo llevan al conductor), circulan muchos más de los necesarios y causan atascos de tráfico, problemas de aparcamiento y exceso de contaminación.
    Siendo esto tan evidente, está claro que la única solución vendrá de la mano del consumo colaborativo, cuando dejemos muchos coches sin mover porque la gente use un “Blablacar urbano” para ir a trabajar cada día, y ahorren tiempo y dinero al compartir gastos yendo varios en el mismo coche.
    Los ayuntamientos ahora tienen una herramienta que les da la Comunidad Europea: La nueva ley de compra innovadora que les permite adquirir proyectos de innovación que solucionen problemas en la ciudad.
    En DedoCar estamos desarrollando una app de auto-stop urbano que dirá en el acto a pasajeros y conductores con quién pueden compartir cada uno de sus desplazamientos, y hará un reparto justo de los gastos del viaje, calculando la parte de gastos que cada pasajero ha de reembolsar al conductor, para que todos ellos ahorren y todos los demás también disfrutemos una mejor calidad de vida.
    Además, Barcelona quizá sería mejor ciudad candidata que Madrid para ponerlo en marcha (porque no tiene los túneles de la M-30, donde no hay cobertura GPS).
    ¿Como lo ves Francesca? ¿Lo hablamos?