Razones para usar las licencias abiertas en la economía colaborativa

Hoy, 26 de abril, es el día mundial de la propiedad intelectual. Un día que se aprovecha para difundir el conocimiento sobre los derechos de autor y la propiedad intelectual, por lo que, aprovechando esta oportunidad, desgranaremos a continuación algunas de las razones de por qué debería hacerse menos uso de la propiedad intelectual (o copyright) y más de licencias abiertas por parte de las plataformas de la economía colaborativa.

Coherencia

Porque debido a su naturaleza colaborativa y de cara a alinear la teoría y la práctica de los partícipes de la economía colaborativa, éstos deberían confiar en herramientas y prácticas más abiertas y colaborativas que pusieran en manos del público la posibilidad de compartir y reutilizar los contenidos proporcionados por ellos. Esa coherencia con los principios genera un aumento de la confianza por parte de los usuarios y consumidores. Si bien es cierto que la inmensa mayoría de las veces es el propio desconocimiento el que nos lleva a licenciar los contenidos bajo el copyright, no es menos cierto que estos protagonistas de la revolución económica que estamos viviendo deben tener la oportunidad de conocer las ventajas que ofrecen las licencias abiertas, que forman parte intrínseca de esta misma revolución. Al fin y al cabo, la propiedad intelectual restringe cualquier uso que se pueda hacer de la información ofrecida y convierte a nuestros seguidores, consumidores y usuarios en sujetos pasivos y meros receptores de información. ¿Es realmente eso lo que busca una plataforma o un gurú de la economía colaborativa?

Transparencia

Porque el uso del copyright no deja claro desde el principio cuáles son las reglas del juego. Teniendo en cuenta que si no se indica otro tipo de licencia, es la protección completa de la propiedad intelectual y no la liberalización de los contenidos, como se suele pensar, lo que aplica siempre por defecto, y al tener los usuarios en su ADN el compartir, mezclar, comunicar y distribuir, el uso claro y visible de licencias abiertas como las Creative Commons, por ejemplo, facilitaría la transparencia. Transparencia que alimentaría la seguridad jurídica de usuarios, creadores y demás participantes en relación a los términos relativos a la Propiedad Intelectual. Teniendo en cuenta que la mayoría de las plataformas de la economía colaborativa lo que quieren es que sus contenidos, nombre, producto o idea circulen por Internet y se produzca la magia del boca a boca, habría que tener presente que la protección del copyright impide precisamente eso. Además de que no proporciona un campo de juego libre y equitativo para los usuarios, que no tienen la seguridad jurídica de saber a qué atenerse. ¿Puedo hacer una foto de la presentación — que tiene un enorme símbolo de copyright en cada una de las diapositivas — de este gurú de la economía colaborativa y subirla a mi Twitter o no tengo los derechos para ello?

Innovación

Porque el copyright, a diferencia del copyleft o cualquier licencia en abierto, no permite a los usuarios hacer uso de los contenidos de una manera que suponga una aportación al procomún y que, además, permita a esos usuarios mezclar o recrear con lo existente. La falsa idea de que las creaciones son novedosas e innovadoras choca de frente muchas veces con el hecho de que todos bebemos de un acervo cultural común que provoca la falsa creencia de estar creando, cuando no estamos más que mezclando obras e inspiración que otros crearon antes que nosotros. Gracias al uso más o menos libre que los usuarios pueden hacer del contenido, podemos encontrar obras derivadas o variaciones de nuestros propios contenidos, llevadas a cabo por personas que ven nuestro modelo de negocio desde el punto de vista de quien recibe el producto o servicio, contribuyendo a la mejora del mismo de una manera infinitamente más eficiente que cualquier departamento de innovación. La implicación de la comunidad viene dada por el acceso que tenga la misma a la información que se ofrece en la plataforma que utilizan. Si queremos comunidades empoderadas y que aporten al procomún, darles las herramientas es un paso indispensable para que se produzca esta interacción y participación.

Impacto

Porque tener los contenidos compartidos con licencias en abierto causa un impacto tanto social como comercial muy beneficioso para el creador o titular de una plataforma, cuando erradicamos la idea de que la protección que proporciona la propiedad intelectual no es lo que da el dinero. El dinero lo dan los modelos de negocio que creamos al generar el impacto: por mucho que tengamos nuestros contenidos protegidos por copyright, si nadie nos conoce, nadie nos compra y nadie nos comparte, no generamos beneficio. La libre reproducción, distribución y transformación, siempre con las restricciones elegidas por quien tiene los derechos, permiten de manera rápida y eficiente llegar allí donde los departamentos de comunicación difícilmente pueden llegar, haciendo al mismo tiempo y de manera natural a nuestra comunidad partícipe y protagonista de nuestro éxito. El crecimiento exponencial que se produce cuando esto ocurre difícilmente es replicable de otra manera.

Filosofía colaborativa

Las empresas, startups y gurús de la economía colaborativa, que promueven, fomentan y alimentan el que la gente comparta, colabore y creen modelos que permitan el acceso frente a la propiedad — bases de la filosofía colaborativa — son los primeros que deberían dar ejemplo y ofrecer a sus usuarios un tipo de licencia acorde con lo que promueven. Para crear una sociedad más colaborativa, participativa y empoderada debemos de ser todos los actores de la misma los que con nuestro ejemplo y actuaciones sentemos las bases con una actitud coherente, que fomente la transparencia, genere innovación y se traduzca en un impacto tanto social como económico.

Entrada publicada originalmente en blog de FreeDeLibre