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¿La Economía Colaborativa sin confianza? El modelo chileno

Chile ha elegido el camino de convertirse en el Silicon Valley de América Latina y fomentar el emprendimiento con varios programas. Así las ‘startups’ de la Economía Colaborativa logran desarrollarse, pero los presupuestos sociales no están en completa sincronía. En una sociedad de desconfianza con tendencias de hiper consumo los emprendedores chilenos tienen que adaptar los modelos gringos a las condiciones y necesidades locales.

Chilecon Valley, la casa matriz de múltiples emprendimientos en la Economía Colaborativa

Al nivel mundial Chile se ha posicionado como un país que fomenta el emprendimiento. El gobierno, las condiciones financieras y administrativas permiten empezar tu propia empresa con muchas facilidades, las que no se limitan a chilenos sino también para extranjeros que deseen emprender desde aquí. Chile ha elegido el camino de convertirse en el Silicon Valley de América Latina, pero con una estrategia mucho más abierta que los Estados Unidos.

La imagen del Chilecon Valley seduce a geeks del mundo entero y el programa estatal “Start-Up Chile” ha revolucionado la oferta en el mercado de las incubadoras (dando la oportunidad de desarrollar un negocio en 6 meses con 40.000 dólares sin exigir participación) modelo que está siendo imitado por varios países de la región (Start up Peru, Start up Brazil). De esta manera y más allá de los números, algo es claro, con esta estrategia abierta Chile aprende mucho de la experiencia extranjera y tiene la posibilidad de aprovechar la onda innovadora.

>No ha quedado ajena a este fenómeno, de impulso emprendedor, el sector de la Economía Colaborativa.De manera temprana ha surgido ya los hermanos locales de plataformas americanas o europeas en casi todos los casos de uso. Como ya relatamos en un artículo anterior, hoy están disponibles varias aplicaciones para compartir coches, encontrar servicios prestados por pares y temas de Educación, Finanzas y Alojamiento P2P (persona a persona) están bastante desarrollados también. Hay aproximadamente 50 startups en el sector de la Economía Colaborativa en Chile y este número está creciendo con la abertura de todas las nuevas generaciones del programa Start-Up Chile y otras iniciativas particulares. De manera general estos servicios no tienen que ser innovadores en su oferta pero consiguen adaptar los modelos existentes a las necesidades locales.

Sociedad de desconfianza

Hay tres criterios claves para que una plataforma P2P sea exitosa y tenga oportunidad para su desarrollo, estos son, masa crítica, regulación adecuada y confianza entre desconocidos. Mientras que crear una masa crítica e influir en las regulaciones, no parece más desafiante que en otros países, la confianza es una cuestión especialmente sensible en la sociedad chilena.

Según las estadísticas de OCDE, Chile es uno de los países donde los indicadores de confianza son de los más bajos en el mundo: “87% de la gente desconfía de sus pares” y “sólo 13% de los chilenos expresa alta confianza en sus conciudadanos, un porcentaje mucho menor que el promedio de la OCDE de 59%”.

La sociedad chilena es una sociedad en crisis de confianza donde hay muy poca colaboración tanto entre instituciones, empresas pero también entre vecinos. El alto nivel de desconfianza interno en Chile es parcialmente explicado por la alta inequidad en la distribución de los ingresos. La confianza en Chile existe entre personas que tienen una experiencia impactante en común (han ido a la misma universidad o liceo, son de la misma empresa) un nivel de confianza de tipo “bonding” según Pablo Villoch. En estas redes cercanas existe una colaboración sin condiciones y sin límites. Al otro lado, la confianza de tipo “bridging” entre gente sin sentimiento de pertenencia (que tiene que ser más fuerte de un territorio compartido) es muy bajo. “Las comunidades chilenas son como archipiélagos en la isla de Chile.”

Economía Colaborativa sin confianza, ¿es posible?

Las comunidades chilenas son como archipelagos en la isla de Chile.

Una sociedad de consumo

Cuando analizamos el contexto de la economía colaborativa en Europa, los criterios que han permitido adaptar estas nuevas maneras de consumo, pasan por motivaciones económicas, el ahorrar dinero y gastar menos, así como motivaciones medioambientales y sociales. En Chile y otros países sudamericanos no se ha dado esta misma dinámica económica. El crecimiento económico ha alcanzado niveles históricos, la tasa de desempleo, en Chile fue de un 6% (Mayo 2013) en España esta en el 26,9%, pero junto con la prosperidad se han instalado las tendencias de hiper-consumo y sobre endeudamiento, la inequidad social ha instalado en el 70% de la población chilena, el consumo es una tendencia aspiracional.

Economía Colaborativa en un mundo de hiperconsumo, ¿es posible?

Un modelo de Economía Colaborativa adaptado a las condiciones locales

A pesar de la falta de confianza y el sobreendeudamiento fruto del consumo aspiracional, dos aspectos que reflejan a la sociedad chilena, algunos emprendedores consiguen encontrar modelos de negocios que se adaptan a estas condiciones.

Enfocarse en una comunidad donde la confianza bonding es fuerte. Algunas plataformas que permiten compartir el auto entre particulares como Aventones y A-dedo eligieron desarrollar una oferta B2B (empresa a empresa). En lugar de tratar con particulares e intentar construir una comunidad entre desconocidos, entre quienes hay un alto nivel de desconfianza, estas empresas ofrecen servicios a empresas. Este modelo requiere un trabajo de venta uno a uno, más cercano a la consultora que a una startup de tecnología. Dante Quercia, Gerente de Aventones en Chile dice que su actividad consiste un 70% en consultoría y solamente un 30% dedicado al desarrollo de la plataforma. Va a llamar al departamento de RRHH o RSE de grandes empresas proponiendo un servicio que permite ahorrar dinero a sus empleados, reducir el impacto negativo al medioambiente y crear relaciones más fuertes entre colegas. Un modelo que en Europa y en Estados Unidos es puramente P2P es transformado para responder al riesgos de la desconfianza.

Inpact.me, una plataforma de crowdfunding y crowdsourcing que sigue el mismo modelo. Después un periodo de piloto con 15 proyectos, José Manuel Reyes, el fundador ha decidido enfocarse en desarrollar plataformas personalizadas para empresas. Trabaja con incubadores del tema de emprendimiento social que le ayudan encontrar proyectos con un impacto social positivo y los sube en la plataforma de la empresa. De este manera el riesgo de desconfianza es mínimo en los dos lados: (1) los proyectos y los emprendedores son seleccionados con atención y responden a los criterios de la empresa, (2) los participantes (empleados o clientes) se aseguran de que los proyectos son reales, aprobados y tienen una motivación desde la empresa para que contribuyan a su financiamiento.

Fuera de estas adaptaciones, el ejemplo más avanzado en el sector de la Economía Colaborativa es Cumplo, la plataforma chilena que permite a los usuarios prestar dinero entre ellos, proponiendo una alternativa real al servicio bancario tradicional. Esto ha permitido que las personas puedan obtener créditos más baratos que los que ofrecen los bancos y casas comerciales, y con menores costos administrativos. A la vez, quienes ahorran tienen alternativas más atractivas que las del sistema tradicional. Guillermo Acuña Kitto, Gerente de Administración y Finanzas de Cumplo me explicó la lucha que ha significado instalar esta nueva forma de crédito entre personas, especialmente por parte del regulador, a pesar de estar bajo la norma y beneficiar a muchas personas.

Como mejorar el nivel de confianza y permitir el desarrollo de la Economía Colaborativa

La Economía Colaborativa no es el primero ni el único sector que requiere un nivel de confianza alto para poder funcionar. Según estudios, la innovación y el crecimiento económico también están condicionados. Debido a esto es que existen varias iniciativas  desarrolladas para mejorar la confianza entre las empresas y la sociedad (Icare, Acción RSE, ProHumana) pero existen pocas iniciativas para mejorar la confianza entre personas y menos aún soluciones específicas para los emprendedores de la Economía Colaborativa.

OuiShare Latam Tour quiere enfocarse sobre este tema organizando talleres y charlas que permitirían avanzar y aportar en esta línea.

 

Otro aspecto que podría aportar a mejorar las condiciones de confianza de manera de posibilitar una economía colaborativa, pasa, por las tecnologías apropiadas por ejemplo. Hay varias soluciones para verificar la identidad de los usuarios, conectando las redes sociales, añadiendo el numero de celular, el email, pero también certificados de identidad, promover entrevistas con las personas que quieren prestar el servicio (como en el caso de SaferTaxi) o exigir una entrevista video online (lo que hace Taskrabbit en Estados Unidos). Otros servicios externos como TrustCloud permiten juntar y analizar toda la información disponible en las redes sociales sobre la persona. Así los otros usuarios pueden ver su actividad online mejorando el nivel de confianza entre desconocidos.

La Economía Colaborativa existe en Chile se está desarrollando en varios sectores pero tenemos que hablar de un ‘modelo a la chilena

La Economía Colaborativa existe en Chile se está desarrollando en varios sectores pero tenemos que hablar de un ‘modelo a la chilena’. Como dice Vicente Pérez, Gerente de Desarrollo de La Bicicleta Gestión de Desarrollo, una empresa B en entrevista  “…existen iniciativas regionales, sindicatos de pescadores o cooperativas para la vivienda y muchas otros ejemplos que nos hablan de la posibilidad de que en Chile exista una Economía Colaborativa o solidaria a la chilena, que permita reconstruir las confianzas y aportar a un nuevo desarrollo, más compartido, desde ahí creo que los emprendimientos pueden ser un buen semillero para este nuevo horizonte”.